No sabía que esto era todo sobre trufas.
Cuando pensamos en las consecuencias económicas de la guerra en Ucrania, nos vienen a la cabeza los precios del gas, el grano y la electricidad. Pero lejos de las miradas preocupadas por las materias primas, en los restaurantes elegantes y las tiendas gourmet especializadas se está produciendo otro cambio más inesperado: la guerra está reconfigurando el mercado de uno de los manjares culinarios más codiciados del mundo: las trufas.
La administración Trump implementó una política arancelaria de dos niveles en 2025, comenzando con un arancel universal del 10% en abril, seguido de aranceles específicos por país que oscilan entre el 11% y el 50%. Estas medidas comerciales afectaron significativamente a las importaciones de alimentos de lujo, y las trufas frescas experimentaron aumentos de precio de entre el 15 % y el 50 % debido a la nueva estructura arancelaria que afecta a los productos perecederos de los principales países exportadores.
La trufa negra iraní, un preciado manjar, crece en provincias del suroeste como Kerman e Ilam. A pesar de las tensiones geopolíticas, esta trufa negra de verano se ha convertido en una fuente de ingresos vital para los recolectores locales. Recolectada con métodos tradicionales, se exporta a países como Francia, Italia y China.

